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Editorial / No. 245


Las rutinas que estructuran nuestros días, por definición predecibles y donde no cabe la sorpresa son, tal vez, lo que más asociamos con lo cotidiano. Pero seguramente también lo habitual se aburre de sí mismo, y quiere el azar que ocurran desvíos que nos saquen de la monotonía. Por eso para este número propusimos como tema aquello que lo contrarresta: sucesos inesperados, experiencias misteriosas y fuera de lo común. El resultado es este dossier, en el que conviven distintos tonos de lo raro: hay quienes se enfocan en sucesos paranormales o irracionales, y quienes conducen el misterio hacia los senderos de lo cómico.

Así, por ejemplo, el tránsito de la vida hacia el más allá es un tema que comparten varios textos: “La espera”, un poema de Ana Saldaña sobre la premonición de la muerte, y el ensayo “Vencer la muerte”, de Erick Rodríguez, que trata el imaginario del acecho a través del tacto y las manifestaciones del inframundo. También el cuento “Mudanzas”, de Roberto Christian Vázquez, en el que cuatro roomies lidian con una ola de apariciones infantiles.

En poemas como “Pabellón D, habitación 9” de Gustavo Gargallo y “Serial Experiments I. G. M.” de Iván García Mora, lo cotidiano se quiebra con experiencias que van más allá de lo racional, de lo que sostiene el entendimiento elemental con el que nos movemos en el mundo y nos relacionamos con los demás. Otras autoras tratan experiencias que van más allá del sueño. Hannah Manjarrez, por ejemplo, aprovecha esa aborrecible afección a la que comúnmente nos referimos como “se me subió el muerto” para delatar la angustia que nos da perder el control. O Ana Basilio, quien nos habla de la vigilia y de cifras místicas en los poemas que conjunta bajo el título “Portales”.

Otras colaboraciones van más allá de la luz, ahí donde la oscuridad es la guarida del misterio: Mario Ulises Maya Martínez nos comparte tres haikus que se inspiran en las infinitas posibilidades que pueden emerger de un tintero. Y en “La gata dorada”, cuento de Gabriela García Ramírez, la compañía nocturna de un felino es un atisbo de claridad y calma para un trabajador después de una pesada jornada.

Pero no todo es oscuro en estas páginas. En los cuentos “Las misteriosas desapariciones de la calle Perejil”, de Ana María Rojas Mellado, y “5+1”, de Sebastián Varo Valdez, la inocencia es la cara oculta de dos misterios sin resolver. Finalmente, cerramos esta parte con el poema “Lugar común”, de Pamela de la Rocha, sobre la vida como una exploración interminable de lo desconocido.

En el Carrusel, Eduardo Cerdán hace una magnífica semblanza de —como él la llama— la patrona de lo siniestro: Guadalupe Dueñas. Le sigue una entrevista a Selene Ramírez, a cargo de Alicia Sandoval y Huetzcatzin Cuaya Palma, a propósito de la séptima edición del festival Hola Collage. En Bajo cubierta, Fabián Tapia Quintero reseña Idaho, de Emily Ruskovich, y Dayana Campillo escribe sobre El último día de la vida anterior, de Andrés Barba.

La parte gráfica de este número también fue una grata sorpresa: dos cómics —algo poco usual— con estilos muy particulares integran Tinta suelta; el primero es de Santiago Moyao y el segundo es de Trilce Zúñiga Loya. El talento no se acaba ahí, a lo largo del número también encontrarán los fantásticos trabajos visuales de Satya Chatillon, Ana Vargas, Laura Daniela Mendoza Lira, Alfredo Ortega y Xóchitl Se’wa.

Esperamos que disfruten esta edición.

Aranzazú Blázquez Menes