Editorial 256. Animalia

Nuestra relación con los animales nos muestra una radiografía de lo que somos: dónde crecimos, las tradiciones y los oficios familiares, los encantos de la infancia, los instantes en que germinan las fobias. Nos hablan también de los valores del enjambre social en el que estamos inmersos: lo comestible, lo repugnante, lo admirable, lo que importa y lo que no. Y aunque esta edición no tiene un ánimo ecológico per se, varias colaboraciones comparten un tono que conduce a reflexionar sobre la empatía con esos otros seres y sobre esa curiosa cualidad —¿o catástrofe?— que es la inteligencia humana.

Palomas, grillos, peces, pandas, toros, tortugas, ballenas, ratas y por supuesto canes y felinos habitan Animalia, segundo número del año. En el dossier, Aldo Barucq e Isabella Romero Castaño indagan formas distintas de vivir el duelo hacia los animales de compañía —otrora meras mascotas, hoy imprescindibles en el retrato familiar—; y desde el otro lado, el cuento de Alonso García habla del dolor de un toro que pierde a su humano. En el cuento de Óscar Bonilla y en el de Georgia Alcaide Moreno los perros callejeros son un recordatorio de que la suerte no siempre está echada. Y Ana Basilio, en su poema “Misifustófeles…”, escribe una oda a la misteriosa ecuanimidad de los felinos.

El niño que protagoniza el cuento de Aaron Zamora descubre, contra su voluntad y al ritmo de la marea, el color de la muerte. También desde el mar, Nallely Barba Altamirano escribe sobre la génesis volcánica de la Tartarūchus adǎmantis, una tortuga con el caparazón cubierto de diamantes que, para su buena suerte, nunca existió. Ulises Flores Hernández traslada la mirada hacia las bestias mitológicas urbanas y las estrategias diplomáticas. Y así como él pone el acento en los seres que conservamos a toda costa —incluso de su bienestar—, Jazmin Campos Días y Yunuén Zavala lo ponen en aquellos que por asco, pavor o superstición no queremos ver ni en dibujo. Así le sucedió a las palomas en algunas ciudades, en otros tiempos símbolo de paz y aliadas mensajeras, y ahora parias del espacio urbano. Contra ese desprecio escribe Montserrat Báez Jiménez y actúa la Colectiva Animalia desde Brasil y Portugal, que nos comparte la historia del performance de la Contraloría General de los Excrementos para la sección Estudio abierto.

Desde la perspectiva de una pulga viajera, Zoé Méndez Ortiz reseña Hamnet, el bestseller que tiene como trasfondo la peste bubónica. Para Tinta suelta, Theressia comparte un cómic que se puede animar mediante un código QR. Finalmente, Luna Lambert, Hallet González, Fernando López Jiménez, Víctor Hugo Valadez Saavedra, Enya Santamaría y Adrián Mex son los artistas que pueblan este número con criaturas gráficas de gran calidad.

Que disfruten estas páginas.

Aranzazú Blázquez Menes