Ciudad Universitaria / Editorial / No. 254
Cuán afortunado fue elegir el Pedregal de San Ángel para edificar Ciudad Universitaria es algo que no se puede dejar de constatar generación tras generación. La fauna, los paisajes y el manto de lava del Xitle que la acoge hacen de ella un campus único en el mundo. Si bien sus antecedentes, en cuanto universitas, pueden remontarse al siglo XVI, la institución que conocemos ahora se fundaría hasta 1910 como Universidad Nacional de México, a cargo de Justo Sierra. Primero situada en el Centro Histórico, daría pie al efervescente barrio universitario, pero sería hasta principios de los cuarenta que comenzaría a materializarse la iniciativa para concentrar en un solo espacio todas sus facultades. Era noviembre, el día 20, de 1953 cuando se inauguró Ciudad Universitaria.
Después de una década de gestiones para su construcción, el proyecto liderado por Mario Pani, Enrique del Moral y Mauricio M. Campos se preparaba por fin para recibir su razón de ser: la comunidad universitaria. La impresión de estrenar un campus recién construido nosotros sólo la podemos imaginar —o encontrar en testimonios de la época—, pero lo que cada nuevo estudiante sí puede vivir es la experiencia de venir por primera vez a cé-ú, sea cual sea la razón de su visita. Al aniversario de su inauguración y a la inquietud por conocer cómo se vive este espacio está dedicado el número 254 de Punto de partida.
Algunos lugares del campus poseen una mística que conecta temporalidades, y que sólo se manifiesta a quienes tienen el oído o la mirada lo suficientemente afilados para percibirla; así le sucede al personaje de "El pedregal", de Víctor Eduardo Martínez Landez y a los de "La Hemeroteca", de Lizeth Cañete.
El encanto de CU también está en los personajes únicos que la habitan, por ejemplo, el famoso Tovarich en "Polakas", de quien Arturo Molina hace un cariñoso perfil, o los vendedores en el Jardín del Edén —¿quién no se ha encontrado con uno de ellos?— que dan origen a la figura principal del cuento de Stefany Cisneros. O también, en la posibilidad de encuentro con célebres exalumnos: Sebastián López Fuentes narra la impronta que dejó en él conocer a Cristina Pacheco en la Casa Universitaria del Libro: "No tengo una fórmula para ser feliz, pero uno no debe hacer cosas que no le apasionen. Uno no tiene que traicionarse a sí mismo".
El sentido de comunidad que genera la Universidad también es algo presente en algunos de los textos publicados. Así, por ejemplo, Rafael E. Quezada narra la travesía solidaria de los estudiantes a lo largo de la ciudad tras el temblor de septiembre de 2017. Y Victor Hugo Galicia Barrios reflexiona sobre la importancia del apoyo mutuo como principio ético en el contexto de una universidad pública. Dos poemas también tocan el tema de la identidad universitaria: "Beatus academicus", de Diego Montoya, y "Pesadillas y exploraciones a granel", de Mar Constante.
En la sección Del Archivo, Omar Castro Guadarrama presenta una entrevista con Luis de Tavira, figura emblemática del teatro mexicano y pilar del teatro universitario, a propósito del suplemento de crítica teatral "El Nahual" que formaría parte de esta revista en su segunda época, bajo la dirección de Eugenia Revueltas. Luego presentamos las reseñas ganadoras de la decimoquinta edición del Concurso de Crítica Cinematográfica Alfonso Reyes "Fósforo", convocado cada año en el marco del ficunam, escritas por María Fernanda Rio Armesilla, Sebastián Hurtado Testa, Ian Lira y Andrés Martínez Ortega. El campus atraviesa este número gracias a una maravillosa portada de Fabián Parra, y a colaboraciones de Sara Gálvez, Ilian Bahía, Pablo Flote, Carlos Jesús López Suárez y Daniela Mendoza.
Qué maravilla que un espacio que es patrimonio —vivo— mundial de la UNESCO sea, al mismo tiempo, una universidad pública que a muchos nos ha cambiado la vida.
Aranzazú Blázquez Menes
