Ciudad Universitaria / Minificción / No. 254

El Pedregal

Víctor Eduardo Martínez Landez


La primera vez que recorrí los senderos del Espacio Escultórico, un sentimiento de asombro me invadió, especialmente al final del trayecto, cuando un enorme círculo con sesenta y cuatro prismas rectangulares se alzó ante mí. La circunferencia trazada en el suelo parecía una ventana capaz de mostrar los secretos de la tierra. Al acercarme para ver su interior, sentí que aquel ojo de piedra me devolvía la mirada. Un vértigo antiguo me hizo temblar; cautivado por su belleza geométrica y el paisaje lapidario, quedé inmóvil. En ese momento, se me reveló su misterio.

En un pasado remoto, cuando el tiempo se enroscaba como serpiente, el Dios Viejo habló al Valle de Anáhuac. Con su voz de lava, sepultó la ciudad de Cuicuilco. Ríos de magma candente consumieron todo a su paso: campos, chozas y templos. Quien se detuvo a contemplar el fuego terminó convertido en ceniza. Después de largos años de ardiente predicación, Huehuetéotl decidió descansar. Su discurso se consolidó en la región de Tetetlán. Con el paso de los siglos, el verbo, transformado en mineral, nutrió la vida de un nuevo ecosistema.

Observé admirado la primigenia devastación, contenida en la jícara de basalto. Delante de mí, el tezontle negro gobernaba. Así que ése es su origen, pensé. La historia profunda latía allí, en la cuna de roca volcánica.

Una ráfaga de viento atravesó las esculturas. De pronto, alguien me nombró. Busqué a mi alrededor, pero no había nadie. Me pareció imposible. Por un instante, creí enloquecer. Salí de inmediato del recinto para despejar mi mente confundida. Sin embargo, los ruidos continuaron: escuchaba susurros en cada paso que daba. Ya no pude ignorar la verdad: a dondequiera que iba, las piedras hablaban. Estaban en todas partes. Desde entonces, soy destinatario de aquellas palabras sedimentadas. La voz de Xitle, aunque petrificada, continúa conversando conmigo. El Pedregal es un libro de memorias.



Víctor Eduardo Martínez Landez (Oaxaca, 2002). Cursa la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la FFYL, UNAM. Ha publicado en el periódico Goooya y en el blog de la RUM Jóvenes en la Revista. Obtuvo el primer lugar en el XIX Concurso Nacional de expresión literaria "La juventud y la mar" 2019.