Nuestro Árbol Genealógico se engalana con una primicia: un fragmento de la novela en preparación de Anamari Gomís, quien comparte este trabajo —que aún no tiene nombre— con nuestros lectores. Agradecemos encarecidamente su generosidad con esta revista, en la cual publicó, como muchos otros escritores reconocidos de hoy, varias veces al inicio de su carrera literaria. A manera de contrapunto, incluimos también una muestra del trabajo de Andrea Anaya, novísima poeta estudiante del Centro de Educación Artística “Diego Rivera”.
NOVIEMBRE / DICIEMBRE 2005