Este primer número de 2008 se divide formalmente en dos partes; la primera incluye colaboraciones de cuatro escritores mexicanos y abre con el Árbol Genealógico, ocupado esta vez por “El fumador anónimo”, regalo generoso de un maestro del cuento y la minificción: Guillermo Samperio. Seguimos con tres poemas de Luis Téllez-Tejeda, tres retratos de ritmos, atmósferas y salones de baile, uno de ellos el recuerdo entrañable de una época: el Salón Riviera; y dos poemas del novísimo Eduardo de Gortari, que sorprenden gratamente por su voz serena, por ese don que es el ojo de poeta que vuelve nuevo lo cotidiano. La sección cierra con “El día que me quieras”, cuento breve de Édgar Mora Bautista, que condensa en una página la complejidad de un instante enamorado.
ENERO / FEBRERO 2008