La señal

¡Patroclo! ¿Por qué me vaticinas el abismo de la ruina?
Canto XVI, La Ilíada

En una piedra grabé la derrota
con pintura roja y negra que sale del cuerpo,
no había murallas alrededor
sino una lluvia de axilas y manos cortadas
esparcidas como confeti
a lo largo y ancho del paisaje.

Los destinos en los pliegues de la palma
cumplían su predicción:

Todo gran imperio ha de caer un día.

Regresé ante mis iguales
y dije a la oreja de alguien el descubrimiento:
El que ríe todavía no ha recibido la terrible noticia.