Editorial
Carmina Estrada
Punto de partida, la revista de los estudiantes universitarios, comienza una nueva época. Quienes fuimos seleccionados mediante la convocatoria Partir del Punto tendremos la oportunidad de enriquecer nuestra formación, pues contaremos con la guía, paciente y alegre, de los profesionales que han hecho esta revista por más de una década. Tenemos el privilegio de seguir con el legado que Margo Glantz y Gastón García Cantú iniciaron hace 52 años. Desde entonces, estas páginas han acompañado a las voces y manos de quienes inician la travesía de la creación. Como en aquellos tiempos, sitiados por la intolerancia, los estudiantes seguirán haciendo suya esta revista: un espacio de libertad para quienes se atreven a enunciar y dar forma a un mundo distinto.
La transformación de Punto de partida trae consigo otras secciones y una apariencia redefinida. Cada número tendrá un dossier monográfico sobre temas que atraviesan los sentires, las ideas y las prácticas de las nuevas generaciones. Le sigue Carrusel, una sección miscelánea donde desfilan pequeños apartados: Cuentagotas será habitada por literatura breve (microrrelatos, poemínimos o aforismos). En Heredades, escritores jóvenes rinden homenaje a autores reconocidos y nos revelan la vigencia de su obra. Entre Voces ofrecerá entrevistas a personas o colectivos culturales independientes. Bajo Cubierta está dedicado a reseñas de libros recientes. Al término de Carrusel llega Tinta Suelta, un espacio para obra artística; allí se desbocarán los ríos de la mente entre viñetas, negativos y pinceles. Cerramos cada número con un regalo para nuestros lectores: A Contraluz, una postal desprendible con montajes que navegarán entre lo visual y lo literario; una invitación a que Punto de partida viaje de mano en mano. Como es tradición, los resultados del concurso anual serán publicados en los números correspondientes.
MIRADA es el tema del dossier, uno ineludible en tiempos de desmesura visual. Un alud de imágenes invade nuestro día a día, y aunque sospechamos estar en la mira de otro, ufanos nos disponemos a ser visibles ante ojos extraños y distantes. Los autores nos recuerdan que en mirar y saberse observado se alojan antiguos temores de la humanidad: nunca se fueron, se han mudado a nuevos escenarios. No sorprende, entonces, que el espejo sea un motivo predominante; acaso reconocernos en él suscite el primer encuentro entre la certeza y el desconcierto. Algunos textos evocan imágenes y recuerdos, paisajes a los que no podemos volver sin el riesgo de perdernos en ellos. De una u otra manera, las palabras reunidas en este dossier aluden a la mirada como nostalgia, revelación, deseo o huella de la identidad; nos recuerdan cuánto dejamos de ver por usar los ojos, tanto que olvidamos que no ver también es una forma de ser en el mundo.
La segunda parte del número 214 presenta un ensayo sobre los “Inventarios” de José Emilio Pacheco a propósito del primer lustro de su partida, seguido por una entrevista a Cristina Medellín sobre su experiencia como tallerista en el barrio de Santo Domingo. Las letras acaban con dos reseñas sobre traducciones recientes: Triste fin de Policarpo Quaresma de Lima Barreto y Gestos de aire y piedra de Georges Didi-Huberman. Éstas dan paso a la obra gráfica de Joe-Trve-Jillo en la que nos dedica Una mirada al abismo.
En esta edición debutan algunos escritores, ilustradores y fotógrafos; otros, con más trayectoria, publican por primera vez en Punto de partida. El arte que acompaña estas palabras es variado en estilo y técnica, la mayor parte fue creado ex profeso para este número; agradecemos a los colaboradores su generosidad.
Dejamos, queridos lectores, este nuevo número en sus manos.
Aranzazú Blázquez