Vacío / Poesía / No. 255

Abismos

Emilio Rivera Valdez


Primero: la sal

En este punto no hay oxígeno
todo lo que cae se hunde en la oscuridad
de este abismo de agua
arrullado por un salar infinito

el sonido transita sin prisa
en las cuerdas cristalinas del vacío
estas amplias llanuras arden
son la llaga punzante de un mar
que nunca cicatriza

en este punto no hay retorno
ni regreso a la superficie
en este punto los cuerpos
estallan como una píldora atorada
en la garganta del océano.



Segundo: la herida

Aquí no hay nadie ni nada
sólo quedan los fantasmas
escondidos como polvo estancado
debajo de las costillas
de árboles paralizados

la lágrima se cuaja antes
de convertirse en palabra
antes de ocupar el lugar
de una herida abierta por la luz

las señales se cortan y
la comunicación se anula
algunos dicen que en la noche
toda voz se apaga
y se oxida.



Tercero: la abducción

Las piernas se imantan
y el desvanecimiento de la noche
amputa la memoria

ensayamos el derrumbe previo a dormir
nos preparamos para la abducción

la pregunta es ésta:
¿cuál es la velocidad
que alcanzarán nuestros cuerpos
en el espacio exterior?



Cuarto: la luz

Apago la luz de las estrellas
y mis oídos se inundan
con el ruido de la nada
transitando en el claustro
de esta habitación
sin ventanas.



Quinto: la presión

Ese suave derrumbe
ese apretado abrazo
que ejerce presión
contra nuestra carne
contra nuestros huesos
sin ningún espacio
de por medio
esa constricción
del aire tibio
nos brinda consuelo
y deleite
por un momento.



Sexto: el sueño

El calor puede transmitirse
en el vacío
por eso
cuando estoy a punto de llegar
a la Vía Láctea
nunca logro encontrar
el lado fresco de la almohada.



Séptimo: el fruto

A veces sueño con una manzana
un cuchillo de acero inoxidable
y una enorme mano hecha de cartílago y tendón

siempre despierto antes de que la mano parta la manzana
siempre despierto antes para evitar la sensación de vacío
que me provoca ver el fruto sin semillas, sin cáscara
ni pulpa, ver el fruto dividido en dos hemisferios

y entonces despierto
antes del acontecimiento
que extinguió a los dinosaurios
hace sesenta y cinco millones de años

despierto para que el lugar que ocupa
la manzana en mi sueño
nunca esté vacío.




Emilio Rivera Valdez (Monterrey, 2006). Estudiante de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su obra se encuentra en las antologías Alumbramiento Literatura Joven Universitaria (2023) y Monterrey en cien palabras (2025). Primer en lugar en el Certamen de Literatura Joven UANL 2023 en la categoría de Poesía.