Calicanto
Magullada la flor deja de ser perfecta.
Entre el calicanto
me bautizó el río
como mar y poza.
Y desde entonces traigo en el cuerpo
marcados todos los golpes de las piedras.
Magullada la flor deja de ser perfecta.
Entre el calicanto
me bautizó el río
como mar y poza.
Y desde entonces traigo en el cuerpo
marcados todos los golpes de las piedras.